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El último fuego La comunidad mutilada
Peralta, Gabriel
Dirección

Ana Alvarado

Interpretes

Mariano Petrosini - Claudia Cantero - Claudio Martínez Bel - Mónica Driollet - Tatiana Sandoval

Sala

Espacio Callejón – Humahuaca 3759 – Tel: 4862 – 1167 - CABA

Funciones

Sábados 23hs

Escenografía

Alicia Leloutre – José Escobar

Diseño vestuario

Rosana Bárcena

Música original

Cecilia Candia

Diseño de luces

Ricardo Sica

Diseño de imagen

Liliana Cáceres – Alberto Montezanti

Fotografía

Alberto Montezanti

Prensa

Carolina Alfonso

Asistencia de producción

Alejandro Barratelli

Asistencia de dirección

Analía Federa García

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La mutilación, en cualquiera de sus aspectos, es mostrada en la obra El último fuego de Dea Loher con dirección de Ana Alvarado.

El muy buen dispositivo escénico diseñado por Alicia Leloutre y José Escobar muestra los resquebrajamientos de los componentes de una pequeña comunidad. La multiplicidad de ambientes y los sucesos que se desarrollan en ellos, permiten observar de qué manera repercuten –en el otro o en lapequeña sociedad- las decisiones u omisiones de un individuo.

Cada acto tiene su consecuencia, y el encadenamiento de estas consecuencias da como resultado un mosaico resquebrajado de una sociedad mutilada en el conjunto y en lo individual.


A cada uno de los personajes le es seccionado algo: sus cuerpos, sus sentimientos, su futuro, su memoria, sus afectos, etc.; y es en el intento de colocarse alguna “prótesis” en donde surgen interrelaciones imprevisibles, mas cercanas a la piedad que a cualquier otro sentimiento. Su estupendo final es tal vez la mejor síntesis: en un corto espacio de tiempo se entiende que la vida esta abonada de violencia, sinsentido, ternura, humor, amor y absurdo.

Ana Alvarado eligió que la obra latiera de una particular manera: en una cadencia que se asemeja a los ritmos de la vida, en la que coexisten la lentitud y la velocidad, ubica por debajo de ese ritmo una tensión constante. El tratamiento grupal e individual de los personajes, propicia que la comunidad posea su propia identidad, sin perder de vista los micro-conflictos de cada individuo.

Cada personaje tiene su propia fuerza, y eso es posible por el estupendo trabajo de todo el elenco.

El vestuario diseñado por Rosana Bárcena transita por la cotidianeidad.

El muy buen diseño de luces de Ricardo Sica se entremezcla con la energía de la obra, tanto en sus deslumbramientos como en sus claroscuros.

El último fuego es una obra que muestra un estado de sociedad cercano al desamparo.
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