Dirección Roberto Cáceres
Interpretes Interpretación y confección de títeres de Oscar Navarro
Sala Casa de los Títeres - Mendoza
Funciones 2007
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Dentro de la carpa cada número tiene su peso específico. A sabiendas, público y artistas le reconocen mayor destreza al hombre bala que al novato malabarista. Lo mismo sucede en Historias de circo, donde el payaso Fenelón es la estrella narrativa, y los demás relatos, un prólogo de ambiente.
Para interesar a los chicos en esas historias, Oscar Navarro propone el juego de los opuestos. Bastará que don Domingo los eche de la sala mientras desarma la escenografía del Circo Bermichelli, para que los pequeños se aferren a sus asientos.
Así, le han dado pie al primer recuerdo, el de Susana la gusana quien tras caer del alambre "debió pasar un mes con la cola enyesada". Después vendrá el cuento del domador Dimitri quien tiene un león que le quita la peluca a mordiscones.
Ambos relatos están construidos con diálogos cortos y sencillos. A veces, sólo se escuchan las onomatopeyas de los personajes. En uno como en otro, la esmerada confección de títeres (varilla para la gusana, y gomaespuma para el león) y su ajustada manipulación, redundan en fuerza expresiva.
Toda la voz está reservada para la historia del payaso Fenelón. Que de tonta no tiene nada, aunque don Domingo la presente así. En ella descansa el potencial reflexivo de la obra.
Fenelón sólo sabe una canción: "Critucri, critucri, critucrito,/ debajo del agua/ croaba un sapito". Pero Bermichelli no le permite cantar y lo manda a limpiar. Cuando el italiano vende el circo a William Fox and Foster, llega este nuevo dueño con aires de cambio. Entusiasma al payaso con una oportunidad en el canto y le promete pan, pero con la condición de que repita la letra que a él se le ha antojado.
La narración está puesta en escena sin pretensiones. Será la indeclinable reacción de Fenelón, la que habilitará a los chicos para hacer relaciones. Con el avance del imperialismo, con el sometimiento del arte y, sobretodo con la preciada libertad inalienable.
Critucri, critucri, critucrito,/ detrás del retablo/ virtuoso el cuentito. |